DÍA NACIONAL DE LA BANDERA
La llegada del Leander a la Vela de Coro
El comienzo de la libertad hispanoamericana

CHRISTIE CHARLOT CHIRINOS
La Vela de Coro fue el lugar donde el Generalísimo Francisco de Miranda izó por primera vez la Bandera Nacional, como pendón de la libertad y como afirmación de la dignidad esencial de los americanos del sur. Este lugar está ubicado a 12 kilómetros de la ciudad de Coro, fundada el 23 de Enero de 1528 y por resolución de la XVII sesión del Comité del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural, adscrito a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, fue promulgada en Cartagena de Indias el 9 de diciembre de 1993, junto a la ciudad de Coro como Patrimonio Cultural Mundial.

Proyecto de Miranda
Un hecho que resalta en el Generalísimo Miranda es su condición de hispanoamericano universal, que lo coloca como un hombre excepcional que supo responder a las exigencias del momento en el cual actúo. Bien lo dice Mariano Picón Salas, fue un hombre que “interpretó su tiempo, supo saberlo y vivirlo con intensidad”.
Refiere la Profesora titular del Instituto Pedagógico de Caracas, UPEL, Elina Lovera Reyes, que en 1771, al salir Francisco de Miranda de La Guaira con destino a Cádiz, es cuando inicia el relato de su diario y se perfila como un hombre de retos impostergables que hasta su muerte, no cesó de estudiar, de conocer, de prepararse, un convencido autodidacta que completa su formación con lecturas y viajes. Desde 1773 hasta 1783 formó parte del ejército español, como Capitán, en 1780 y luego por su cuenta en 1783, Miranda viaja a los EEUU de América, donde en 1776, se había establecido la primera república liberal burguesa. Al decir de la autora anteriormente citada: “el contacto personal con los dirigentes de la nueva Nación y con las personas que tuvo ocasión de conocer durante aquellos meses, tuvieron una incidencia decisiva en la vida, pensamiento y proyectos de Miranda”. Allí inicia su crítica y oposición al gobierno español, y fortalece su ideal por la libertad de Hispanoamérica.
Fue un hombre deslumbrado por Estados Unidos y fascinado por la grandeza del sistema político de Gran Bretaña, donde en los tempranos años de 1640-1688 se había establecido una Monarquía Constitucional, sin movimientos de fuerza, ni grandes acciones bélicas, sino como resultado de la evolución del parlamentarismo inglés.
Del ejército español sale ante una conspiración en su contra cuando se le culpa de haber mostrado instalaciones militares a un general inglés, luego fue considerado desertor y enemigo de España. Desde 1784 manifestó públicamente sus ideas por la independencia de Hispanoamérica. En 1790 se entrevista con el Ministro Pitt, a quien solicitó apoyo a este ideal y recibió ayuda económica del gobierno inglés en 1791.
Solo en 1797, año en que presenta su propuesta formal de un gobierno constitucional para la América Meridional, con el que inicia su tarea subversiva contra España y a favor de la independencia de la América Hispana, en acta redactada en París y firmada por él en compañía de José del Pozo y Sucre y Manuel José de Salas; luego, en 1801 y 1805, elabora sus dos proyectos de bases constitucionales para el continente americano.
Don Francisco de Miranda, es entonces el primer caraqueño universal, fiel ciudadano de la patria como el mismo sé autocalificó en el testamento donde legó algunos documentos de su archivo a su ciudad natal, fue un liberal ajustado a las ideas de la ilustración europea del siglo XVIII que elaboró el primer proyecto de gobierno continental en 1801, y conduce su expedición libertaria en 1806.
El alcance del proyecto mirandino, como expresión de su ideal independentista al ser ubicado en un contexto histórico, logra la proyección de las motivaciones, acciones y logros de la expedición del General Miranda, teniendo en cuenta la actuación de los ingleses en el caribe, manifestada por la posesión de Trinidad y su amenaza constante en Curazao.
Condiciones históricas que favorecen y ayudan a impulsar las acciones hacia la concreción del ideario de Miranda. Demostrado al asumir una expedición libertaria, con el apoyo de Inglaterra, pero con una conciencia clara de que la independencia sólo se lograría con la incorporación de la población, de los diferentes grupos étnicos: negros, mulatos e indios, tal como lo evidencia en el “Bosquejo de gobierno provisorio para la América”, elaborado en 1801 y que proclama en La Vela el 3 de agosto de 1806, donde enarboló por primera vez la bandera creada como símbolo de su ideario para Colombia, la bandera pensada para la América Hispana.
La acción en su proyecto la asume en la toma del fortín San Pedro al enfrentar a las tropas españolas. En ese momento se involucra en una situación local, pero a la vez confirma su ideario y lo simboliza en la bandera como representación de esa conciencia independentista.

Temerosidad mantuana
Miranda, ante el fracaso en Ocumare el 26 de abril de 1806, luego de haber sido capturadas las goletas Bee y Bacchus y hechos prisioneros sus tripulantes, pudo escapar en el Leander, su nave capitana, rumbo a Barbados, pasando por Bonaire, Granada y por último llega a Trinidad, allí le hacen ver que la región de Coro presenta las mejores posibilidades para su desembarco, sumado al hecho de que el pensaba que esta ciudad podía ser el mejor punto de partida para sus planes revolucionarios, por ser una de las mas antiguas fundadas por los españoles en Venezuela. Ahora, el destino es Coro. Hacia allá enrumban sus naves, periplo que es favorecido por encontrarse el caribe convulsionado ante la presencia inglesa.
Durante el período de 1796-1805 los ingleses dominaron la vida económica y política en el caribe con sus acciones bélicas y colonialista. La declaratoria de la guerra a España 1796-1802, la toma de Trinidad, 1798, Curazao, 1801 y el triunfo en Trafalgar en 1805, los hicieron temibles e invencibles. En Coro, estas acciones tuvieron gran resonancia y se manifestaron a través de un ambiente de tensiones que se acentúan en 1801, cuando llegan a esta ciudad un gran número de refugiados de Santo Domingo y ayudaron con sus recelos a alimentar temores de posibles invasiones y enfrentamientos bélicos.
A finales del siglo XVIII, en Coro se vivía el temor constante a una posible invasión de los ingleses, lo que llevó a los funcionarios provinciales a fortificar y militarizar la ciudad y el puerto. Luego del alzamiento de los esclavos en la Sierra en 1799, del cual Miranda no tenía detalles sobre los hechos, crearon la Comandancia Militar de Coro, en el puerto de La Vela, construyeron edificaciones importantes, como el Fortín de San Pedro, la Casa del Cuartel, el Fuerte de la Reina Luisa y el almacén para la custodia de los pertrechos y municiones de guerra.
La invasión de Miranda por Coro fue denunciada por el Cónsul de España en Filadelfia al Capitán General de Cuba, Marqués de Someruelos, a quien le participó que “el navío Leandro en que va embarcado el Traidor Miranda, se dirige probablemente a Coro”, significándole la conveniencia de que se trate como piratas a los oficiales y gente de los buques de la expedición que pudieran apresarse. (AGI Boletín Americanista. Tomo IX. Papeles de Cuba, Nº 188).
El plan de defensa por parte de los españoles contemplaba la movilización de la población hacia sitios más abrigados como la serranía, acción que era muy usual realizar en Coro ante las amenazas de cualquier enemigo o invasor ya que las condiciones de la zona favorecían el escondite, la sorpresa y la emboscada, por lo que era difícil atacarla.
El proyecto de Miranda contemplaba realizar el desembarco por Coro, donde se organizaría un ejército de dos mil hombres, porque Miranda creía que los habitantes de esa ciudad estaban a favor de la independencia.
Sin embargo, la realidad era otra; si los grupos que esperaba conquistar para su proyecto no se incorporaron al movimiento subversivo, mucho menos lo hicieron los mantuanos criollos, quienes vieron con temor nuevos movimientos bruscos iguales al ocurrido en 1795, con la sublevación de los esclavos negros en la sierra, por lo que evitaron situaciones que lo favorecieran una actitud que reafirman en 1810 cuando enfrentan a Caracas y se declararon fieles y leales al rey de España.
El General Miranda, no encontró la gente que esperaba para organizar su proyectado ejército, pero tomó y se posesionó del puerto y la ciudad que gobernó por trece días, durante los cuales dictó acuerdos y resoluciones donde planteaba la independencia de España.

Miranda en La Vela
Según el historiador falconiano, Aníbal Hill Peña (1955), lo que sucedió el 3 de agosto de 1806 en La Vela de Coro, es “uno de los episodios más elevados, alentadores y de más significación para el patriotismo venezolano”. Porque la culminación y el desenlace de la expedición de Miranda “está en el hecho de haberse izado por vez primera en Venezuela,… la bandera nacional”. (p. 386). Frase que completa el ilustre caraqueño Arístides Rojas cuando señala que es allí, donde ocurre la primera etapa del “drama sangriento que comenzó en Caracas en 1810 y concluyó en Ayacucho en 1824”.
La Vela de Coro, es cumbre “en la historia de la Revolución Americana, pues en sus costas se libró la primera batalla en 1806, y flameó por primera vez la gloriosa enseña que victoriosa recorrió los Andes”.
Porque la Primera Colombia que ideó el gran Miranda, comenzó en el fortín San Pedro, “donde este Mártir sublime clava en 1806 la bandera tricolor, que más tarde condujo Bolívar hasta las cimas novedosas del Cuzco y las orillas del Títica”. Pero en la historia nacional no se menciona este enfrentamiento con la debida importancia y trascendencia.
Es importante señalar que la mayoría de los historiadores venezolanos consideran el tricolor amarillo, azul y rojo, como la bandera original de Miranda; la que izó en La Vela el 3 de agosto de 1806 y que luego decide adoptar el primer Congreso Constituyente de 1811 como la Bandera de la República de Venezuela. Entre ellos se encuentran los primeros historiadores de la época republicana Francisco Javier Yánez, José Félix Blanco, Arístides Rojas, entre otros. Recientemente, historiadores como Tomás Polanco Alcántara, Carmen Bohórquez e Inés Quintero, coinciden con esta posición.
Sin embargo, de las banderas que trajo Miranda no quedaron copias en Ocumare porque fueron quemadas y en Coro porque Miranda se las llevó.
Santos Ermini Arismendi (1954) y Tomás Polanco Alcántara (1996), señalan que en el Archivo de Miranda, en su edición de 1950, en el Plan Militar de Miranda con fecha 24 de mayo de 1801, en la ciudad de Londres, se explica que los colores eran: “rojo, amarillo y azul” (Tomo XVI, p. 167).
Miranda cumplió su papel de Precursor realizando su ideal, “Iniciar la independencia de Hispanoamérica”. El es el Precursor.
Sevillano Antonio Egea (1987, pp. 98-99), señala que Miranda emprendió la invasión, aún a sabiendas de las escasas posibilidades de éxito. Pero él tenía “que demostrar y demostrarse a sí mismo que él ponía en marcha la expedición emancipadora”. Porque “Los grandes hombres son los que emprenden la realización de su ideal, pase lo que pase, y con esa acción cambian el mundo. Otros que les siguen alcanzan éxito. Pero los Precursores, los pioneros, han transformado la vida, porque han proporcionado un modelo de comportamiento” (E. López 1987, p. 98-99).


<< 2 >>